sábado, agosto 21, 2004

Julio 2002



Y el frío entonces se apodera de la sangre
de mis pies
Las interrupciones fatídicas se acumulan
Por montones en el piso
Como resmas de papel
Como el olor inorgánico de las oficinas
El aerosol, el café, los perfumes
Finas capas de la mil hojas del día
Algo como un presentimiento habita mis tripas,
mis nervios, el bulto inquieto que esconde mi chaleco,
ese charco de café y tostadas con mantequilla
que me traiciona de frío o de rabia,
o la lánguida paciencia del aparato que definió
mi nombre y mi lugar en la vereda,
Me siento en mi cuerpo como quien se sube a su auto
o viste su tenida más cómoda, más business casual,
más de día domingo
Aunque el frío me recuerde la intrincada red de
bofetadas que aun quedan por recibir,
Los pies helados, el invierno, Santiago de Chile,
Julio 2002.