miércoles, diciembre 24, 2008

Agradecimiento

Cómo no estar agradecido, de lo que sea… a dios o los dioses, a mis muertos y a mis amigos, a mis fantasmas y los fantasmas compartidos, mis ángeles y mis santos, a mis amores, a mis desamores, a las horas y el trabajo, a la dura práctica de ser uno mismo cada día y cada hora, a la agnosis, a Jehová, Yaweh, Alá, al Buda, al Tao, a Jesús, al Espíritu Santo, a los dioses de los Selknam, a los dioses que ignoro y que se apartan para que no los reconozca, a la infinita bondad del universo, a la energía, al vacío, al dolor vivido y el dolor imaginado, a todas las caras que han desfilado en mis sueños y mis vigilias, a la historia aprendida, los libros y las tazas de té, las horas metido en la cocina, en la ducha, al tango y a la guitarra, a las voces contradictorias que llenan mi cabeza. Las miles de palabras que han salido de mí al papel y al pixel. Por quienes me cuidan y a quienes cuido. Gracias a todo, lo malo y lo bueno, lo doloroso por probar mis fuerzas, lo hermoso por reparar los daños. Gracias en silencio y con ruido, con fiesta y con recogimiento, de rodillas y saltando, gracias, gracias, gracias por estar ahí, por no estar, por existir y por no existir. Gracias por mantener a mi pequeña hija junto a su familia, por devolverla sana y salva a esta orilla incierta del juego. Gracias.

martes, agosto 05, 2008

HAMLET:

To be, or not to be--that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune
Or to take arms against a sea of troubles
And by opposing end them. To die, to sleep--
No more--and by a sleep to say we end
The heartache, and the thousand natural shocks
That flesh is heir to. 'Tis a consummation
Devoutly to be wished. To die, to sleep--
To sleep--perchance to dream: ay, there's the rub,
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause. There's the respect
That makes calamity of so long life.
For who would bear the whips and scorns of time,
Th' oppressor's wrong, the proud man's contumely
The pangs of despised love, the law's delay,
The insolence of office, and the spurns
That patient merit of th' unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? Who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscovered country, from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will,
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all,
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o'er with the pale cast of thought,
And enterprise of great pitch and moment
With this regard their currents turn awry
And lose the name of action. -- Soft you now,
The fair Ophelia! -- Nymph, in thy orisons
Be all my sins remembered.

miércoles, julio 02, 2008

martes, julio 01, 2008

Trágico

Trágico de puro vicio. Por lo mismo reirse con todas las encías y las caries. Me cago en tu puta alma. Y Qué Pá

sábado, junio 28, 2008

FYI

Cuando se tiene un paredón como este en el que nadie entra y en el que uno deja ciertos dibujos mentales casi como una escupidera, resulta irónico recibir en el más corto de los plazos y de la misma persona una mala leche rayana en la odiosidad, en que se pretende igualar contenidos y forma, persona y estilo sólo porque a un pelotudo (lector ocasional, accidental o intencional) no le gustó el plato o el menú.

No entiendo. Es aburrido.

jueves, junio 26, 2008

Salir de la línea de tiza


Si sólo fuera estarse así, dejando que las cosas sean. Con todos los ruidos del mundo de fondo, alaridos de bebé mimada, un fondo entre absurdo y divertido de las noticias en la tele, de la madre reprendiendo a niños, los comerciales, el tiempo y los pasos que suben y bajan por la casa, del primer al segundo piso.
Dejar que las cosas sean. La forma en que una pequeña enfermedad crece y se toma el cuerpo, como una pequeña molestia crece y se vuelve una pesadilla, como las deudas ladinas se tornan en verdugos implacables, y las caras de palo que las emiten, en que no hay contenidos ni opciones. Una verdadera lata, uno sigue respirando porfiadamente. Uno sabe que la vida es esto y que el zumbido del poder, del miedo y las amenazas siempre quieren estar ahí, premiando o apremiando.
Y uno pone cara de poker o cara de sufrido o cara de poto o cara de raja, o uno esconde la cara y empieza a pensar qué mala hierba te fumaste el día que dejaste que pasara todo esto.
Empezar a pensar puede ser el inicio del fin o el principio de la nada. Puede ser cualquier cosa en realidad. Mejor descolgar y empezar a pensar de otra forma. Claro, como si fuera tan sencillo. Pensar… facilísimo, Ni hablar de que para pensar distinto hay que sentir distinto, casi nada, si poh todo imposible de fácil. O como me decían ayer “deja de pensar”, la otra opción, la más desprestigiada dejar que hable el instinto, esa voz sin razones que gusta de probar por fuera de la línea de tiza las mejores arenas donde dejar un rastro.
Qué se hace entonces. Optar por la acción, por la que sea, en principio dar un paso, pararse del sofá o de la cama, dar otro pasito más, sólo para ver que hay a la orilla de todo esto. Quizás encontrarte ahí o seguir caminando. Eso no es poca cosa, a pesar de todo, a pesar de los tropiezos invisibles. Seguir caminando no ya por el camino ni por deporte, sino como ejercicio de supervivencia.
No como quien huye sino como el que escucha una voz o entreve una luz en la bruma.
El cuesco de este problema es que a fin de cuentas no se sabe bien hacia donde se va siguiendo las torpes señales del instinto, sólo que hay que ir y que las cosas sólo tienen sentido después.
Cerrar los ojos y dejarse ir.
Tobogán escalera abajo
Rodando en el cemento áspero
De una calle de la niñez
Rodando entre las piedras
Golpeando rodillas y costillas contra
Árboles, cunetas, líneas de alquitrán,
Piedras y mierdas de perro
Como un espiral en su eje
Girando manchado y adolorido
Pero ya sin remedio
Girando en la tierra, en los charcos
Entre malezas y espinas
Girando entregado al destino
Sin amargura ni sorpresa
Besando con labios y dedos
La grasa y el aceite
De camiones y autos, sin remedio
Besando las manos que
A veces
Tiernamente y a veces
Rabiosamente
Tratan de parar esta cascada
De días y años
Con los ojos
Cerrados.

lunes, junio 16, 2008

Quereres

O quereres)
Caetano Veloso

Donde quieres revólver soy madero
y donde quieres dinero soy pasión
Donde quieres descanso soy deseo
y si soy sólo deseo dices no
Donde no quieres nada, nada falta
y donde vuelas bien alta, soy alud
Donde pisas el suelo mi alma salta
y gana libertad en la amplitud

Donde quieres familia soy zarpado
y donde quieres romántico, burgués
Donde quieres La Boca soy Belgrano 
y donde quieres eunuco, calentón
Donde quieres el sí y el no, tal vez
y donde ves no vislumbro yo razón
donde quieres un lobo, hermano soy
y si quieres cowboy, soy taiwanés

Ah! bruta flor del querer
Ah! bruta flor, bruta flor...

Donde quieres el acto soy espíritu
y si quieres ternura soy ciclón
donde quieres lo libre, decasílabo
y si buscas un ángel, soy mujer
Donde quieres placer soy el dolor
y donde quieres tortura, curación
donde quieres hogar, revolución
y si quieres policía, soy ladrón

Yo quería quererte, amar tu amor,
construirnos dulcísima prisión
y encontrar la más justa adecuación
todo métrica y rima y no dolor
Mas la vida es real y aquí tenés
la celada que nuestro amor me armó
Yo te quiero (y no quieres) como soy
No te quiero (y no quieres) tal cual es

Ah! bruta flor del querer
Ah! bruta flor, bruta flor...

Donde quieres comicio yo soy vicio
y donde quieres romance, rock'n'roll
Donde quieres la luna soy el sol,
donde pura natura, insecticidio
Y donde quieres misterio soy la luz
donde quieres un canto, el mundo entero
donde quieres cuaresma soy febrero
y donde quieres santero, soy obús

Tu querer y tu estar deseando, al fin,
lo que en mí es de mí tan desigual
me hace quererte bien, quererte mal,
bien a ti, mal a tu querer así
infinitivamente personal
Y queriendo quererte yo sin fin
aprender al quererte, así, el total
del querer que hay y del que no hay en mí.

martes, junio 10, 2008

Qué tristeza, parado en mitad de este desierto en que sopla el viento. Con las manos en los bolsillos con la mirada sostenida en un horizonte que vibra de silencio y de frío, en mitad de un viento de tierra, de hojas, papeles, pelusas en la cara, pájaros que pasan alto y lejos, solo como sobreviviente de un cataclismo con los zapatos llenos de barro y moho, silencioso y sin réplicas en que el único damnificado eres tú, que sientes esta tristeza vieja y derrotada. Esta ancla que se anuda sola y se deja caer en mitad del vuelo, en mitad de la risa, en mitad del sueño. Mitad realidad, mitad pesadilla, el ancla te sonríe desencantada, desencajada, irónica, olvidándose deliberadamente de la dicha dadora de vida, refregándote el repaso absurdo de decepciones y caídas, refregándote la innegable perversidad de este presente seco, desabrido cuyos únicos remedios son paliativos, cuya única sanación está tan lejos que asusta, tan inaccesible como abrirse el pecho y extirparse ese absurdo músculo rojo y sanguinolento, y el único doctor posible es el hijo de puta que te mira en el reflejo del espejo. Oh médico, cúrate a ti mismo.

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sábado, junio 07, 2008

Sucio, sin bañarme, sin lavarme los dientes, algo rancio de durma a medio filo, con llantos de bebé enyesada, salgo de casa rumbo al colegio primero con mi hijo, fútbol. Regreso, actividad cambia de horario. Salgo de vuelta con mi hija, basquetbol, esta vez si vuelvo solo, en la radio "el tungue le cocó". Pero antes saliendo de casa "Nubes negras". Silencio. Llueve otra vez y acá adentro los dos. En fin.

lunes, junio 02, 2008

No se que se busca escribiendo estas páginas que nadie lee, exponer la rudeza de una vida poco metódica en que ciertas cosas sublimes se dan de porrazos contra la rutina de los días que uno no quisiera fueran ese último día.
No hacerlo solo, no hacerlo tristemente, no hacerlo derrotadamente.
entender la ironía y al mismo tiempo agradecer los regalos. El de ayer, el de anteayer, el de cada día. Los logros y las descepciones. Sonreir.
Qué gran cosa.

Agradecer el haber estado ahí cuando nacieron mis hijos, las dudas, las lecturas, el estrés, el amor y el desamor periódico que nos azota, las enfermedades, las deudas, los minutos de vacío, las caminatas, los atardeceres, la compañía y la soledad. Agradecer incluso el infortunio pero dejarlo irse, lavarse de él y de nuevo sonreir, estoica o espartanamente sonreir con la cara chorreando agua helada y con las muelas destempladas.
Gran cosa.

jueves, mayo 22, 2008

Puta lluvia, cómo me gusta que el agua me lave la cara
los brazos, el cuello, que el agua
vuelva a ser amiga. Cómo me gusta pensar que esta agua
que se mete por las rendijas del techo
que se aposa en el patio, que me acompaña y me achica,
se va a llevar todo, todo
lo que me anuda a esta carne en plena paralisis,
a ese reflejo pasmado que me mira en el baño,
en el pasillo, en el computador apagado.
Puta putisima lluvia de otoño
En la que veo nitidamente la danza
que lava y perdona, la que pone todo en orden, la que
empieza al mismo tiempo que
despierto, o me duermo
retorcido, como un alambre a la corteza del árbol
y miro, ojos muy abiertos
el revés de esta lluvia de ojos
apretados

lunes, mayo 19, 2008

Me entero de la muerte del padre de una amiga de acá. Muerte que como toda muerte puede ser trivial, la gente se muere todo el tiempo, la vida trae consigo a la muerte y uno sabe “pero se olvida que sabe” que nada es para siempre y en esa pasamos suavemente día tras día, hora tras hora, por la suave e impaciente arena del reloj.
Sin embargo, la causa, la forma, el efecto sigue recordándome a mi padre y su final en este pedazo del universo.
Por muy cínico o resignado que uno sea, hablar del cáncer siempre suscita teorías, miedos y barreras. En las pocas conversas que tuve con esta amiga, el fantasma de mi padre siempre anduvo rondando, intentando quizás poner en claro cuanto de lo que es posible hacer y decir era justamente de ayuda para entender o poner en perspectiva la situación de la Isa y su padre, al mismo tiempo la mala costumbre de no saber a ciencia cierta nada, si uno actuó bien o mal con su padre, si fue suficiente o no todo lo hecho, las reacciones, las acciones y las emociones me devolvían y me siguen devolviendo siempre a esta idiota autorreferencia que me persigue.
Para mí el tema, esta puta enfermedad me patea en las bolas con la pregunta de siempre: ¿qué sentido tiene oponerse a la tragedia de la vida?
Un mes duró este señor, un mes que cabe imaginárselo cruzado de incomodidades e incertidumbres.
Mi padre estuvo seis meses conciente de que había un tope y que su vida acá se estaba acabando, seis meses que fueron críticos sólo en su último tercio, cuando el viejo ya no podía más nada y yo, todavía y siempre tan torpe, no sabía como manejar, cómo llevarlo en brazos y acompañarlo sólo para oír su respiración casi desesperada en los últimos minutos, pero seis meses.
Hasta hoy me apena no haberme quedado con él ese último minuto. Hasta hoy me apena ese "hasta mañana" que aun no llega.
Otra chica acá me cuenta que era amiga del chico que fue atropellado el año pasado por un borracho frente al mall sport, terrible, inesperado, injusto... ¿el paso del tiempo, la conciencia de la muerte la hace menos dramática, menos terrible? Yo creo que si, finalmente la partida de mi padre fue la culminación de un lento crepúsculo que nos enfrentó a ambos a que él ya no era más el más fuerte de todos y que yo no era sólo su hijo más chico.
Los muertos se quedan un rato con nosotros, pero luego parten y nos dejan desovillar nuestras cuitas sin ellos. Así y todo cada día mi padre está en mi pensamiento.
Me imagino que nada que uno haga o diga de vuelta consuela al dolido. Cómo decirle a la Isa que la ilusión y la realidad, los sueños y la vigilia, el dolor y el consuelo son compañeros del tiempo y que el tiempo es lo único que nos queda, lo poco que podemos darle a los que aun quedan de este lado del río, lo poco que podemos compartir.

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sábado, mayo 17, 2008

Ojos Primitivos, Alejandra Pizarnik 1971

En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.
Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.
Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.
Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.
Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la compresión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

El Infierno Musical, 1971

jueves, mayo 08, 2008

De qué se trata entonces, este vivir dentro de una bolsa de carne que obedece (o no) a impulsos que vienen de más atrás del enfoque que permiten estos faroles empañados, esta máquina a vapor que come ajo, bebe vino y bebidas energizantes, duerme entre sábanas y despierta en piyamas arrugados.
Admiro la pasión en otros y dudo poder encontrarla en mí. Pasión, ay si pudiera hallarla, ay si de repente resultara que si, que había que tomar por ahí con los ojos cerrados y había que dejarse de huevadas.
Cómo si fuera sencillo, desoír la orden y la guía mental, ese ruidito de fondo que taladra y taladra, el manual completo y el cancionero con tablatura. Todo acá luchando contra la pasión y el deseo, como si aun quedara otra cosa, como si fuera posible despertarse de la férula feroz de la razón y la lógica, de la ley y la norma.
En ese otro mundo, no habría más salida que irse en picada contra la ola, cerrar los ojos y confiar en que, como cuando era chico, cruzando la calle velozmente en bicicleta no iba a venir ningún auto.
Pero es que no es posible de otra forma, la pasión desea y se magnetiza con el peligro.
Aunque hoy estoy de salida y dejando el pellejo en los invisibles rincones en que los conejos y las flores se ahogan como bajo la ceniza de ese volcán, ese en el sur. Voy de salida, pues quiere una parte de mi sacarme furiosamente de este estado de excentración, de este mareo en que pequeñas señales desde la bruma y la noche parecieran decir la ruta y dirigirme donde nunca me he atrevido a ir, a averiguar si puedo vivir de otra forma.

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lunes, abril 28, 2008

Cheshire

El gato
No quiere seguir metido
Donde nada hay para su curiosidad.
Ay la confusión de días
Ay el consuelo fácil
Una sensación de viento con las cejas alzadas
De abrigo que se cierra al cuello bajo la lluvia
De fósforo que se quema entre los dedos ante los ojos ciegos de la tarde oscura
Sensación de que algo está escondido y que no es nuestro
No es mío
Ni tuyo
Así que esta vez
Retrocede
Paso a paso
Sonriendo, Cheshire
La sensación
De puerta entreabierta que silenciosamente
Alguien cierra por dentro
De haber rozado la orbita secreta
De un acuario de conejos, de rosas y muñecas
Entonces una vez más
Gracias al camino
Gracias al desconsuelo
A la medida infinita de todos los enigmas
A la risa que tuerce la boca
Descubro la costura deshilachada que por una milésima
Una pendejésima
Fue un espolonazo de balcón a balcón de universos
Imposibles
Cheshire se ríe
Dulcemente
Para
qué

miércoles, abril 16, 2008

Ese Matta (1979)

Esta historia es tan redonda
Como es redonda la tierra
Y por eso para verla
Redondo ha de ser el ojo.

Ahoranza es ver el centro
Desde el centro de la esfera
Un ver que es ver de una vez
Un alboroto en la vista.

Ver a los destacagados
Que quieren arauco muerto
Para sembrar sacristanes
Descargando avemarías.

Que alonso ensille su zúñiga
Y alborote el verbo ser
Para que redondamente
Se sepa lo que hoy ocurre:
Se proponen liquidar
Lo que arranque en nuestra américa
Con pinocharcos de sangre
Servidores del imperio.

Estos los destacagados
Programados, programadores de agravios
Que con balidos de pólvora
Tumban y tumban sin tumba.
Para salir del agravio
De que no seamos hoy día
Se requiere agricultura
De una real demogracia.

El estado del humano
En el sepultado estado
En que está cualquier estado
Está en deplorable estado.

Reorganizar la amistad
Es la cuestión más urgente
Y una sola religión
No sirve para este asunto.
Sacar la luz de la tierra
Y de toda conflicción
De raspares y rascares
Bajo la lucha de clases.

Que salga el sol en el ser
Que nos dejen ser humanos
Que el sujeto humano está
Muy sujeto a ser humano.
Hay que sacarse la mierda
Volver a la inteligencia
Iluminar nuestro verbo
Reoxigenar la vida.
Mañana es hoy día mismo
Y estamos muy atrasados.

Hay que alegrar esta tierra
Construir nuevas justicias.
El cuezco de este problema
Es que estamos todos solos.
Abrir el verbo sin miedo,
Atención al infrarrojo.
Y esto es todo lo que digo
Que les digo que se diga.
Señoritas, señoronas y señores:
Muchas gracias.

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jueves, marzo 27, 2008

Ni siquiera alcanzar a entender si tiene sentido

Anoche acaricié las manos de mi tía abuela, a quién los años y su deterioro han reducido a una abuelita sonriente que reposa mirando pasar la vida, sin que el resto sepamos si entiende algo, si sabe que pasa pos su cabeza, o como le pasa a mi bebé más pequeña, percibe un mundo sin entenderlo del todo. Su última infancia.
Sentí la tristeza del fin de un capítulo, las salidas en las Yarur Sumar, un estofado de porotos verdes, el yaco y el punto, su risa, sus billetitos arrugados que me daba cuando la visitaba en el Quisco, sus chistes, su buen humor. Como dijo Cortázar: "...y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos tía y será tan hermoso decir... ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado el mío todo de frutilla y el de usted con chocolate y un bizcochito."

Después me chocó un transantiago y dejó dos puertas del auto abolladas.

lunes, marzo 03, 2008

Ya pasó, pero todo queda



No se como pasaron las vacaciones, las primeras en un par de años. Dos semanas 14 x 24 horas con mis hijos y mi mujer, dos semanas tomando leche con chocolate fría en las mañanas calurosas, dos semanas viendo como le crecían los dientes a mi bebé, como mi hijo se convertía en el verdadero “mono bichuelo con calvez”, mi hija mayor rockeando y acompañándome, caminando, observando. No se como pasó todo, carreteras, peajes, gasolineras, camiones, pizzas, ravioles, hamburguesas, zoológico, parques, museos, juegos, sándwiches, costaneras, atardeceres, amaneceres, duchas, risas, peleas, abrazos.
Todo pasó y no hay forma de estar ahí de nuevo, salvo recordando, refocilándome en las ganas de volver a estar enrollado con mi familia, malcriando a mi mujer, bañando al bichuelo, controlando a la cutie baby, abrazando a mi florcilla roquera y a mi comandante en jefa. No se como pasó todo, no se, quisiera detener y congelar esa imagen de mis hijos durmiendo todos juntos a pata suelta ahí, 10 meses, 6 años y 11 años. Quedarme viéndolos pijamas de monos o de flores o de colores, agradecido, agradecido como pocas veces, por estar en sus vidas 14 x 24 horas de vacaciones, desayunos, almuerzos, cenas, onces, paseos, fotos y souvenirs. Gracias niños. Gracias mamá. Gracias a ti.

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miércoles, febrero 13, 2008

Bernard Berries (2002)



Bernard Berries me decía siempre que la vida era un sándwich de mierda.
Un enorme sándwich al cual había que intentar poner todos los días mucha miga para no sentir tanto la mierda. Curiosa teoría que pareciera funcionarle precisa y desagradablemente a mucha gente en estos días neoliberales, en que precisamente la única miga del pan parece ser la guita, cuyo poder engruesa la miga de la salud, de la educación, de la entretención, de Dios, Patria y Familia.
Porque vaya uno a saber en que clase de Dios creía el curioso Bernard Berries, pues entre las comentadas lecturas de Gurdjieff y su práctica regular de yoga uno no podía llegar demasiado lejos en tratar de entender o a postular una línea de conducta coherente. Sus entelequias estaban fuera de mi alcance. No, sencillamente Bernard te enunciaba su teoría del sándwich y ahí no más te quedabas, preguntándote cuanta miga tenía tu sándwich y cuanta mierda te estaba por quedar en las muelas.
Y al tipo no le iba mal, con unos ocho o diez años más que yo, se podría decir que estaba bien acomodado en la vida que había elegido, nacionalizado en Chile después de una trashumancia envidiable Bernard parecía haber encontrado algo.
Quizás por eso me gustaba cada cierto tiempo enviarle un correo y coincidir con un café en la mano para corroborar las inusuales correspondencias del destino y el azar. De cierta forma su auto asumida superioridad, sus dos metros de altura, su cultura y esa sobre valorada sapiencia de viajero, lo hacían un ser al menos interesante de ser observado.
Más de alguna vez el whisky nos hizo participe de curiosas confesiones espirituales, mientras yo le relataba jocosamente mi voyerismo religioso devoto de las sectas populares y del fundamentalismo cristiano (amén, hermano), el tipo me contaba pasajes misteriosos de su llegada al país y como de la nada había llegado a convertirse en alguien cuya opinión debía ser escuchada.
- Un sorete, hermano, mierda pura- me decía - tú crees que los gerentes de las multitiendas o del Banco X entienden algo de lo que tú les quieres explicar, son unos seres desagradables con los cuales no quisieras coincidir ni en la fila del cine, que saben cuando vender a su madre porque el mercado da señales propicias y nada más.
- Ah, pero tú no le has hecho asco a esa gente, que sin ir mas lejos vive alrededor tuyo y en Chicureo o la Dehesa...- le dije un poquito caramboleado por el whisky.
- Pero amigo mío, no sea ingenuo, alguien tiene que invertir en ti ya que no vas a ser tú mismo el que lo haga.
- En fin, en fin...
Tanto él como yo solíamos incurrir en la virtud humana y el defecto estadístico de ser padres, de todavía pequeños y tolerables seres humanos. Cosa que casi cínicamente a Bernard le parecía terrible. Quien me confesaba que la mejor manera de jugar con sus retoños era fumándose un buen y sabroso cuete después de la cena.
- Un día te despiertas y te das cuenta que no se van más y crees que a medida que crezcan va a ser más simple, pero amigo mío, eso no ocurre jamás..., simplemente se quedan toda la vida.
- Bueno - le dije- dicen que mientras son chicos dan problemas chicos y a medida que se hacen grandes los problemas crecen con ellos.
- Y te das cuenta ¡que mal los has criado!
De esas pláticas nunca sacamos nada productivo, fuera de pinponearnos ideas y sugerirnos proyectos la cosa llegaba hasta ahí y cada quien con su sándwich. Eso hizo que al final dejáramos de frecuentarnos y que yo perdiera su correo. Pero nunca podré olvidar la moraleja de su ilustre metáfora. Desde entonces mi vocación de panadero se ha fortalecido esperando paciente a la puerta del horno.

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lunes, enero 21, 2008

Chillán Again

Uno se empieza a repetir, pero es posible hacer un repaso de los nodos del día de hoy. Temprano lo de siempre, la modorra con leche, café y pastelillos. El esquivo amor de mujer, hijos y gato endulzando una mañana remolona, un poco sin rumbo pese a las millones de cosas que hacer.
El almuerzo de pie en el Dominó, la Vale reconfortándome, yo inquieto ¿stress?, camino pensando en la pena de muerte, pensando en la película Capote y en el libro aquel, en la familia Clutter y en Perry Smith y Dick Hickock.
En el fondo sigo creyendo en los castigos ejemplificadores.
No veo ventaja en la misericordia dada al inmisericorde.
En fin, no es relevante. Tarde llena de imágenes, textos, ligeras molestias frutos del trabajo. Calcetines nuevos. "Pienso, pienso y pienso y ahora lo se". Pinky Dinky Doo ¿apología al racionalismo?... sería más contemporáneo, de esta época de inteligencias emocionales decir: "intuyo, siento y pienso y ahora lo se".
En este momento el Hotel Isabel Riquelme me recibe, me siento un poco solo, en el cómodo sofá de cuero escribo por vicio.

Lean "A Sangre Fría"