miércoles, abril 16, 2008

Ese Matta (1979)

Esta historia es tan redonda
Como es redonda la tierra
Y por eso para verla
Redondo ha de ser el ojo.

Ahoranza es ver el centro
Desde el centro de la esfera
Un ver que es ver de una vez
Un alboroto en la vista.

Ver a los destacagados
Que quieren arauco muerto
Para sembrar sacristanes
Descargando avemarías.

Que alonso ensille su zúñiga
Y alborote el verbo ser
Para que redondamente
Se sepa lo que hoy ocurre:
Se proponen liquidar
Lo que arranque en nuestra américa
Con pinocharcos de sangre
Servidores del imperio.

Estos los destacagados
Programados, programadores de agravios
Que con balidos de pólvora
Tumban y tumban sin tumba.
Para salir del agravio
De que no seamos hoy día
Se requiere agricultura
De una real demogracia.

El estado del humano
En el sepultado estado
En que está cualquier estado
Está en deplorable estado.

Reorganizar la amistad
Es la cuestión más urgente
Y una sola religión
No sirve para este asunto.
Sacar la luz de la tierra
Y de toda conflicción
De raspares y rascares
Bajo la lucha de clases.

Que salga el sol en el ser
Que nos dejen ser humanos
Que el sujeto humano está
Muy sujeto a ser humano.
Hay que sacarse la mierda
Volver a la inteligencia
Iluminar nuestro verbo
Reoxigenar la vida.
Mañana es hoy día mismo
Y estamos muy atrasados.

Hay que alegrar esta tierra
Construir nuevas justicias.
El cuezco de este problema
Es que estamos todos solos.
Abrir el verbo sin miedo,
Atención al infrarrojo.
Y esto es todo lo que digo
Que les digo que se diga.
Señoritas, señoronas y señores:
Muchas gracias.

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lunes, septiembre 24, 2007

¿Qué normalidad quieres aceptar?,
¿la del trapecio o la del café?,
¿la tuya o la de todos?,
¿autopista o caletera?,
¿lágrima o carcajada?

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lunes, agosto 27, 2007

Tutti Tudela

TUTTI: Acompáñenme, les voy a hacer unas fotocopias. Le voy a dar una tarjeta mía para que se la entregue al señor Suárez Vela. Tiene una plantación de lavanda inglesa pero ya no la explota. Se compró una bodega en Mendoza; el vino es mejor negocio. Igual le va a tener que pelear el precio porque es muy agarrado. Yo le conozco muy bien. Es mi ex - marido.
CARLOS: ¿Por qué le dicen Tutti?
TUTTI: No, no me dicen. Me llamo así. En Uruguay no tenemos nombres prohibidos. Como ustedes.
CARLOS: (Sonriendo). Yo tengo un amigo que le pusieron “Peñarol”.
TUTTI: ¡Ah! Yo soy Tutti porque a mi mamá le gustaba mucho la música clásica. Lo que más le gustaba, le enloquecía, eran los “tuttis” de las orquestas; cuando tocan todos al mismo tiempo y a todo trapo. Nací sin avisar y mi mamá estaba sola y se puso nerviosa cuando le preguntaron qué nombre me quería poner; le salió Tutti. Y después mi padre le quería matar pero ya estaba puesto. 
FERNANDO: Es muy simpático.
CARLOS: Le va muy bien.
TUTTI: Aunque la esencia de lavanda sea muy buena, siempre le conviene mezclarla con partes mínimas de otros aceites porque eso es lo que le da potencia. Tengo un libro de química industrial donde está todo muy bien explicado. Se lo puedo prestar, pero con la condición de que me lo devuelva porque no es mío. Es del Instituto.
FERNANDO: Muchas gracias. Tomo nota de lo que me sirve y se lo traigo. Y si hay algo que no entiendo, le pregunto. Creo que usted sabe mucho de perfumes.
TUTTI: Sí (sonriéndole), casi tanto como usted de mujeres. Con una sola mirada, muy discreta, me examinó de arriba abajo y creo que no le parecía nada mal lo que veía. ¿Me equivoco?
FERNANDO: Usted es muy sabia o mi mirada está perdiendo la discreción. Tal vez por que no esperaba encontrarme con nadie que despertara en mí un inequívoco sentimiento de lujuria.
TUTTI: Usted también es una presa que una mujer sin prejuicios estaría muy dispuesta a conquistar.
CARLOS: Si quieren sigo yo con las fotocopias y ustedes se van a tomar un café o algo.
TUTTI: A mí me quedan unos cuantos prejuicios. Este momento no debe pasar de ser un intercambio muy agradable de elogios eróticos. Puro coqueteo entre dos personas con mucha experiencia.
FERNANDO: Experiencia no implica conocimiento. Yo no sé nada de mujeres.
TUTTI: Esa es una mentira elegante. Un caballero no habla de ciertas cosas.
FERNANDO: Las pocas mujeres que conocí en mi vida las admiré, las observé, intenté descifrarlas. Nunca dejaron de ser un misterio, nunca dejaron de sorprenderme. (Tutti escucha muy atenta). Pero lo único importante es disfrutar de su presencia. Yo no me di cuenta enseguida pero…, un tiempito después aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas; esos momentos en que parece que no pasa nada y pasa un mundo. Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia y aprendí a amarlas.
TUTTI: Le quiero advertir que el nivel de mis defensas está bajando peligrosamente. No se pueden decir esas cosas así, como si nada.
CARLOS: Yo me voy. Espero en el coche.
FERNANDO: Llevo cuarenta años casado con la misma mujer y le soy fiel.
TUTTI: No soy chismosa. No es necesario que me mienta.
FERNANDO: No le estoy mintiendo. Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer. No es una norma o pacto a respetar, no. Con Lily, con mi mujer, siempre dijimos que si alguien se cruza con alguno de los dos, mala suerte. Pero sin mentiras. Estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga. Nos obliga a ser leales. Ninguna de las mujeres que conocí después de Lily, le puede ganar; no. Las miro, las puedo admirar. Me puede asombrar encontrarme con alguien como Tutti Tudela. Yo estoy abierto a lo que sea, a lo que pueda pasar…; pero no hay caso: Lily gana. Liliana gana siempre.
TUTTI: Tengo la sensación de que (con los ojos humedecidos, emocionados) cuando habla de mujeres…, está hablando de una sola mujer.
FERNANDO: Sí, puede que sí.
CARLOS: Debo advertirle, mi querida Tutti, que el discurso de mi amigo es una gran mentira magistralmente armada para seducir mujeres hermosas como usted.
TUTTI: Me gustaría mucho conocer a su mujer. Quiero dejar de ser discreta por una sola vez y contarle todo lo que usted me dijo. ¿Ella lo sabe?
FERNANDO: No, nunca se lo dije pero Lily, qué sé yo, nunca se le escapa nada.
TUTTI: ¡Dígaselo!
FERNANDO: No sé si puedo…Por ahí se lo escribo.
TUTTI: Eso también estaría bien. Pero hágalo pronto. Esa mujer no se merece que le hagan esperar tanto.

De Lugares Comunes
Adolfo Aristarain

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miércoles, agosto 22, 2007

Fragmento

Cuaderno de notas

El escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir podrá llegar a ser una persona que escribe, pero nunca será un escritor. Según Raymond Chandler entonces, soy un escritor ya que escribo. Me faltaría saber si escribo bien y si tengo un estilo propio. El estilo no se busca, se tiene o no se tiene y no se sabe el por qué.
Nadie mejor que yo sabrá si escribo bien, vivo de eso, vivo de criticar y analizar lo que otros han escrito. Enseño literatura. El íntimo menosprecio que siento por mí mismo alimenta mi autocrítica. No me será necesario esperar la aprobación de algún editor, si esto que hoy comienzo resulta una basura o es solo mediocre, o no tiene la calidad que espero encontrar al leer obras ajenas y que siempre ha sido escasa. Este manuscrito entonces, nunca conocerá la elegancia del Garamond o la vulgaridad de cualquier otra tipografía. Lo leerá Lili, algún amigo, tal vez mi hijo. Con Lili me alcanza. Escribo por ella y para ella.
No sé si lo que nos pasa es una historia que valga la pena contar. No se si hay una historia o si esto será un diario o un cuaderno de notas. Sé que hay desorden, decepción, desconcierto. Hay un país que nos destruye, un mundo que nos expulsa, un asesino difuso que nos mata día a día sin que nos demos cuenta. No tengo una respuesta. Escribo desde el caos, en plena oscuridad.

Fragmento de la película: "Lugares Comunes"
Director: Adolfo Aristarain

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